miércoles, 16 de octubre de 2013

El niño llegaba siempre a la misma hora. Cruzaba el enorme portón del cementerio y observaba en silencio el camposanto, aprendiéndose cada mínima forma de aquel lugar. Rara vez variaba el camino hasta aquella insignificante tumba, donde el niño se sentaba y, con el mayor respeto que conocía, depositaba una pequeña rosa; después, se abrazaba las piernas y comenzaba a hablar. Su monólogo era muy improvisado, pese a que él hacía grandes esfuerzos por llevar algún tipo de orden; pero su voz se teñía de una dolorosa nostalgia y de mucha ternura. Cualquiera que pasase por allí podía sentir aquella atmósfera cargada de «te echo de menos» deseando ser pronunciados y oídos. Pasado un tiempo, se secaba las lágrimas de la cara, le daba un último beso a la rosa y murmuraba un tímido «adiós mamá, te quiero».
Cuando se iba, el niño solía acudir a la iglesia, donde el párroco local ─un señor de gran edad que había viajado mucho cuando fue más joven─, le enseñaba a leer, escribir, realizar algunas operaciones simples y latín. El niño se esforzaba al máximo por aprender hasta la última palabra que el anciano pronunciaba; y, después de estudiar, regresaban juntos a una modesta casita. No tenía otro lugar al que acudir, así que el cura lo adoptó; aceptándolo en su casa y sirviéndole de su comida.
A veces el cura lo acompañaba al cementerio y rezaban juntos, e incluso el cura ─o padre, como lo llamaba el niño─, solía hablarle al aire también. El niño no tenía amigos, pero tampoco le entristecía dicho hecho. Simplemente, le restaba importancia de algún modo u otro. Así pasó su infancia, visitando a su madre y aprendiendo.
Como todo el mundo, el niño creció. Y decidió salir de aquel pueblo a conocer el mundo que solía leer en los libros. Y aprendió más de lo que jamás hubiese imaginado. Conoció al amor de su vida, con el que se casó unos años después; y formó una maravillosa familia. O eso me parece a mí; pese a todo, ¿que padre puede hablar mal de sus hijos y que marido puede decir cosas negativas sobre su mujer? Continúo visitando a mi madre de vez en cuando para que no me eche de menos. Quiero que sepa que crecí para tener la familia que ella no pudo formar ni cuidar.

Incluso si mañana se acabase el mundo, hoy plantaría un manzano. *

* frase sacada del manga Defense Devil


Ni siquiera sé cómo acabé siendo carcelero; tal vez fueron caprichos de la vida o una sucesión de mala suerte. Sea como sea, he pasado los últimos quince años de mi vida recorriendo estos mohosos y lúgubres pasillos, observando en silencio todos esos rostros condenados a muerte y escuchando los rezos vacíos a toda la corte celestial. No podía evitar sonreír mientras una desagradable acidez me recorría las venas. Una vez dentro de aquí, solo significaba que hasta Dios te había dado la espalda. La mayoría de los allí retenidos tendían a ser inocentes que no se podían pagar la libertad, algo así como pájaros con alas rotas. Tenían familia, trabajo, estudios y verdadera mala suerte, para que engañarnos. Más de una vez había pensado en brindarles la libertad que buscaban, pero no tenía el valor suficiente para afrontar el castigo que me deparaba. Era algo estúpido ya que no tenía nada que perder, pero aún así el pánico me era mejor consejero que el valor.
Hoy llegó un nuevo rehén, un chico no mayor de veinte años. A diferencia del resto, él no lloraba, ni gritaba o pataleaba como un niño pequeño; él estaba en silencio, impasible, afrontando los días que debía vivir aquí antes de acabar en la horca. He de reconocer que su frialdad me sorprendió, incluso llegó a asustarme en ocasiones. Recuerdo una ocasión, después de llevarles aquellos tarros llenos de comida que ni los perros olerían, aquel chico me devolvió uno de los tarros y me pidió que le plantase un manzano y lo volviese a llevar a su celda. No tenía nada que perder por ello, así que cumplí su deseo, que él me recompensó con una sonrisa.
Los días pasaban y él seguía inexpresivo, comiendo lo que necesitaba y cuidando aquella pequeña maceta con tanto mimo.
Finalmente, llegó el día de su ejecución y no pude resistirme a preguntarle por qué me pidió aquello hace ya tanto tiempo.

─Es simple; incluso si mañana se acabase el mundo, hoy plantaría un manzano.

[...]

Me acerqué a la muchedumbre que observaba la ejecución en la plaza. El chico estaba preparado para morir y la imagen resultaba, cuanto menos, deprimente. Reflejaba cuan cruel podía ser el mundo frente a una mínima esperanza. Subió las pequeñas escaleras y esperó a sentir la soga alrededor de su cuello. La trampilla cedió y él se agitó, intentando encontrar un soporte invisible que pudiese salvar su vida. No aparté la mira hasta que su cuerpo dejó de convulsionarse. Me quedé allí largo tiempo, siendo de las últimas personas en retirarme de la plaza. El único motivo por el que se podría culpar a ese chico habría sido de querer vivir. Pese a todo, de algún modo, su historia me hizo cambiar mi percepción de la vida. Trasplanté aquel pequeño manzano en el jardín que poseía detrás de mi casa; y no hay día que no lo cuide con todo mi esmero. Alberga demasiada esperanza como para dejarlo morir sin más.

sábado, 5 de octubre de 2013

Ojo por ojo, diente por diente.

Se sirvió otro vaso de whiskey mientras leía de nuevo aquella carta. Admiraba la curiosa curva que tomaban las mayúsculas, la sobreexplotación de los signos de puntuación e incluso los borrones que ensuciaban la pieza. Era un pequeño réquiem, una infantil despedida. La lluvia caía estrepitosamente sobre la ventana, despreciando la nostalgia que sentía aquel anciano. Él, molesto, abrió la ventana y, en un vano ataque de furia, despotricó contra la lluvia, que incrementó sus ácidas burlas hacia sus recuerdos corrompidos por tristeza y culpa. El viento se abría paso entre la lluvia, encontrando su fatídico final alimentando el fuego de la chimenea. Tiró el vaso, que se hizo añicos contra el suelo; encontrando una buena comparación para el estado de su alma. Miró la frondosa oscuridad mientras gritaba el nombre de la difunta niña. Se le quebraba la voz, pero seguía insistiendo en recuperarla de algún modo. La lluvia le calaba hasta los huesos, pero no sentía frío. Cerró la ventana y se acercó a la chimenea, con el fin de que las lágrimas que empapaban sus vestiduras y piel se fundieran con el aire. Y así fue, pero él no llegaba a sentir el calor que proporcionaba aquel crepitante fuego, haciendo bailar sin parar las llamas. El hombre se levantó y, arrastrando los pies, llegó hasta su habitación. Levantó las baldosas de madera, que contenían su billete de ida -sin vuelta- al infierno. No tuvo conciencia de que lloraba hasta que la caja se tornó húmeda. Sacó el pequeño revolver plateado y lo limpió con mimo, lo cual hizo que el ejecutor brillara con orgullo. Se secó las lágrimas y cerró los ojos mientras acerca la pistola a su sien.

—Ojo por ojo, diente por diente.

Kaboom.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Broken wings.

Me desperté de golpe, sintiendo la sangre huir de mi rostro. Miré el despertador, 5:29 am. El sol ni siquiera se había asomado, aunque las nubes seguramente trataban de ocultarlo. El colchón estaba manchado de sangre, y las vendas de mis muñecas presentaban un perturbante rojo que me trajo los recuerdos de aquella noche. Una vez, me hice daño a mí misma. Me rompí las alas con las que planeaba volar lejos de aquí. Me reí amargamente mientras sentía que las lágrimas me ardían en los ojos, así que parpadeé varias veces para no dejarlas caer. No me iba a dar la satisfacción de derrumbarme de nuevo. Abrí el armario y saqué el primer pantalón y sudadera que mis manos encontraron, y me vestí despacio, temiendo romperme si lo hacía demasiado deprisa. Rompí a llorar. ¿Acaso podía romperme más aún? ¿Mi alma aún no estaba suficientemente destrozada? Terminé tragándome las lágrimas y saliendo a la calle.
Llovía a cántaros, mezclándose con la humedad que las lágrimas habían dejado a lo largo de mis mejillas, limpiándolas. No había mucha gente por la calle, abundando entre esta minoría oficinistas y empresarios que estaban obligados a madrugar. Me reí. ¿Viviría lo suficiente para tener un trabajo o una casa? ¿Me casaría algún día? Me miré la muñeca. La venda estaba empapada de sangre y agua, tal vez debería cambiarla luego. Sí, creo que debería.
No sabía a donde ir o que hacer, todos los locales estaban cerrados y la única gente que pasaba iba con traje y prácticamente corriendo; así que acabé sentándome en un portal, abrazándome las rodillas con tanta fuerza que incluso me dolía. Un pequeño ladrido me hizo levantar la cabeza. Un perrito empapado me miraba fijamente. Lo miré también. No tenía collar, así que seguramente estuviese abandonado. Me levanté, sacudí la cabeza y me fui de aquel portal. Me giraba de vez en cuando y aquel perrito me seguía. Me reí en voz baja. Tal vez me lo pudiese llevar a casa. Me daría una razón para no dejar que se me rompan las alas otra vez. Lo cogí en brazos y regresé a casa. Íbamos a volar, aunque nos costase. De una vez por todas.

Relato cortito.

Acabó aquella estrellita de papel azul y la metió en el bote. La anciana sonrió, recordando las palabras que su madre la repetía cuando era una cría: "Reúne mil estrellas de papel y se te concederá un deseo." Sabía que no era real, pero su ilusión no decreció, y aquellos botes así lo confirmaban. No sabía ni siquiera que iba a desear, pero cuando llegase el momento, lo sabría. Y tal vez se le concedería.
Se levantó y dejó el bote en la estantería donde estaba el resto, cogiendo la única foto que adornaba ese estante. Era la última foto que se sacaron juntos, y estaban en la playa. Ambos sonreían con fuerza. La fecha databa del 93. Volvió a dejar la fotografía en su sitio y se sentó en su mecedora, hasta que el perro la rozó las piernas, haciéndola saber las ganas de salir que tenía. Era la única compañía que tenía, ya que nunca pudieron tener hijos a causa de un problema con su útero. Se levantó en busca de la correa y salió con el perro. Había un parque muy agradable cerca de su casa donde solían acudir a menudo. Era un sitio bonito, la verdad, y tenía algún que otro quiosco; y un laguito con patos que su perro siempre quería cazar. Se sentó en un banco cerca de aquel lago y observó los patos hasta que una voz masculina la devolvió a la realidad. Un anciano un poco más mayor que ella se había sentado a su lado, brindándole conversación.
La mañana se pasó volando, y el anciano  no la había soltado la mano desde que se presentó. Se despidieron con dos besos y quedaron en volver al banquito mañana.
La anciana se fue, sonrojada y tonta como una adolescente. Bueno, tal vez no era demasiado tarde para enamorarse de nuevo.

lunes, 22 de julio de 2013

Tweets variados.

Os explicaré de que va este relato, ¿vale? :3 Cogeré tweets de mi TL y les pondré en un orden random; me vais a tener que disculpar porque no pondré users, sois muchos >3< Y SOBRETODO, NO TIENE COHERENCIA NINGUNA. 


No seas idiota, que precisamente me gusta que nadie sepa mi cumpleaños. Caperucita Roja. Se van a "dar una vuelta" y aparecen por los delfines, posoc. Pues hoy haré pizza. Uff, que culo tiene. Lo he dado todo. QUIERO NOCILLA BLANCAAAAAAAA adoro las tormentas de verano, pero que cada dia desde hace dos semanas tengamos un par de ellas... NO Que Rapunzel es en realidad Rapónchigo. Chitose y Shima se parecen... mucho Voy a comprar la guitarra eléctrica :D En fin, que ya vendrás xDDD Me encanta lo patético que queda que me llamen friki para joderme, y yo me ría. Que no es broma, que estoy merendando pastel de carne de verdad XDDDDDDDDDDDD Mira que os jodan a todos,A TODOS. QUE ERES MU JOVEN PA PONER ESA CANCION, CÓMO DISE LA LETRA HEHEHEH buah yo no sé si irme a dormir porque estoy de un mal humor que pa qué Me aburre mi tumblr porque no sigo a casi nadie y no pasa nada. Me quiero arrancar la piel. Sería chachi. Solo conoces mi parte buena. Prepárate para la mala. Si estás leyendo esto significa que sabes leer y a pesar de que te creas inútil has conseguido algo en la vida (No todos saben leer) :3 66%. Ole ole. ENGA HOSTIA. Cap de Blood Lad visto y con la lentitud con la que avanzan y los diez caps que va a tener ya veréis las risas con el final...Las risas. Detenido el ladrón que robó en un hospital la nevera con las bolsas de sangre. El ladrón tuvo mucha sangre fría. en fin, cómo se aburre la gente. xDDDD Que si algu@s se dan por aludid@s es cosa suya. Que dramas, madre mía, que dramas. no subestimes mi capacidad para comerme una pizza entera Toda mi TL está loca, esto que es. ;_; EH, OYE, TENGO UNFOLLOWS. PERO SI ME HE DESACTIVADO EL TUITER. NO HE UNFOLLOWEADO A NADIE ;_; El 25 de agosto, concretamente. ERA CON M JODER :'C 'La llamas puta porque no puedes tenerla' SE BUSCAN PERSONAJES PARA UN ROL DE MEMORIAS DE IDHÚN. AUN QUEDAN PERSONAJES IMPORTANTES. SI QUIERES UNIRTE DIMELO. SI NO, HAZ RT, POR FAVOR Te invito a tomar un té.. Pero voh' lo haces viteh' (?) La cosa es tocarme los cojones a mi hoy, eh. UN TIGRE CON DANONINOOOO! *Pone voz de niña pequeña y la.mano como si fuera un tigre mientras grita AAAAAARG* Qué asco me dais, hijos de puta. He leido la frase de moda hasta en tqd "no critiques a las personas por su fisico, no lo eligen"... no sé porque digo estas cosas A VER ALMAS DEL CIELO SUPREMO, MI CUMPLEAÑOS NO FUE AYER, NI HOY NI NUNCA. ¿ENTENDIDO? YO EN REALIDAD NO TENGO FECHA, NADIE LA APUNTÓ, YA ESTÁ, NO ME GUSTA ESA MIERDA XD. FAV si tienes fantasías sexuales con Willyrex. No sé como hacerle entender a mis padres que necesito un caballete ya, y no dentro de dos meses y medio cuando empiece el curso. -______- Yo antes tenía el pelo bastante mas oscuro y era más feliz. Uuuuuuh. Como que así no puedo jugar. x'DDD

domingo, 14 de julio de 2013

Let's be alone together.

Él se dejó caer mientras gemía desesperanzado. La camisa de fuerza le hacía daño en los brazos, pero los médicos se negarían a quitárselo. Comenzó a gritar en un ataque de rabia y golpearse la cabeza contra las paredes, sin conseguir el final que deseaba debido al acolchamiento de las paredes. Sabía que las enfermeras volverían a traerle aquellas jodidas pastillas para su problema, como solían decir siempre, y el pensamiento le hizo reír. Poco después, las amargas carcajadas fueron sustituidas por cálidas lágrimas que se perdían en el suelo, en silencio, mientras él seguía gritando y maldiciendo a todo el hospital. Se sentó en una esquina mientras se reía delirante, a la espera de que la puerta se abriese. No sabía cuanto tardó en hacerlo, pero un doctor vestido de blanco y sonriente lo saludó con educación. Él lo miró con cautela, como un animal agazapado, preparado para atacar a su presa. El doctor le habló con calma y dulzura, y él se tomó las pastillas como un niño obediente, dejando de lado aquel agresivo aspecto que ofrecía unos minutos antes. En un momento se echó a llorar y abrazó al médico, haciéndole parecer frágil, enfermizo e infantil. Lo abrazó y le pidió que le sacase de allí, que tenía miedo, que no le gustaba aquella cosa de los brazos y que quería volver con sus padres. El médico le devolvió el abrazo e intentó tranquilizarlo, consiguiendo su objetivo tras varias promesas vacías y palmaditas en la espalda. Después, salió y rápidamente dejó a la vista la lista de los pacientes, escribiendo con insistencia sobre aquel episodio. El chico se quedó en silencio, y comenzó a contar cuantas veces respiraba, entregándose por completo a esta actividad. Una voz dentro de él le pedía, le obligaba y le suplicaba que se hiciese daño; mientras que otra le imploraba que hiciese daño al resto de gente de allí, a aquel estúpido doctor, a las tontas enfermeras y al resto de gente que se pusiese en su camino. Quería a sus padres, y los quería ahora. Gritó con más fuerza.
Un dolor agudo se extendió desde su garganta hasta todos los rincones de su cuerpo. Aquel dolor lo tiró al suelo, retorciéndose en una posición fetal, intentando ahuyentar los monstruos que lo perseguían en sus peores pesadillas. No lo consiguió. Lloró hasta quedarse sin lágrimas, se rió hasta que le dolió la mandíbula, sufrió tal pánico que pensó que no sobreviviría y tanta furia que, de ser por él, habría destrozado aquella habitación.
-Supongo que siempre estaremos solos -susurró una voz en su voz, y él asintió. De pronto, sonrió.


* Ficha sobre el paciente.

Nombre: Harry 
Apellidos: desconocido
Edad: 17
Lugar de residencia: desconocido
Nombre del padre, ocupación, edad: desconocido.
Nombre de la madre, ocupación, edad: desconocido.
Enfermedades que presenta: esquizofrenia, bipolaridad, depresión, seguimos haciéndole exámenes.
Medicación: calmantes, pastillas.
Adicional: camisa de fuerza, habitación acolchada, nadie sabe como ha llegado aquí, rehusa a hablarnos de manera lógica y/o coherente.