domingo, 14 de julio de 2013

Let's be alone together.

Él se dejó caer mientras gemía desesperanzado. La camisa de fuerza le hacía daño en los brazos, pero los médicos se negarían a quitárselo. Comenzó a gritar en un ataque de rabia y golpearse la cabeza contra las paredes, sin conseguir el final que deseaba debido al acolchamiento de las paredes. Sabía que las enfermeras volverían a traerle aquellas jodidas pastillas para su problema, como solían decir siempre, y el pensamiento le hizo reír. Poco después, las amargas carcajadas fueron sustituidas por cálidas lágrimas que se perdían en el suelo, en silencio, mientras él seguía gritando y maldiciendo a todo el hospital. Se sentó en una esquina mientras se reía delirante, a la espera de que la puerta se abriese. No sabía cuanto tardó en hacerlo, pero un doctor vestido de blanco y sonriente lo saludó con educación. Él lo miró con cautela, como un animal agazapado, preparado para atacar a su presa. El doctor le habló con calma y dulzura, y él se tomó las pastillas como un niño obediente, dejando de lado aquel agresivo aspecto que ofrecía unos minutos antes. En un momento se echó a llorar y abrazó al médico, haciéndole parecer frágil, enfermizo e infantil. Lo abrazó y le pidió que le sacase de allí, que tenía miedo, que no le gustaba aquella cosa de los brazos y que quería volver con sus padres. El médico le devolvió el abrazo e intentó tranquilizarlo, consiguiendo su objetivo tras varias promesas vacías y palmaditas en la espalda. Después, salió y rápidamente dejó a la vista la lista de los pacientes, escribiendo con insistencia sobre aquel episodio. El chico se quedó en silencio, y comenzó a contar cuantas veces respiraba, entregándose por completo a esta actividad. Una voz dentro de él le pedía, le obligaba y le suplicaba que se hiciese daño; mientras que otra le imploraba que hiciese daño al resto de gente de allí, a aquel estúpido doctor, a las tontas enfermeras y al resto de gente que se pusiese en su camino. Quería a sus padres, y los quería ahora. Gritó con más fuerza.
Un dolor agudo se extendió desde su garganta hasta todos los rincones de su cuerpo. Aquel dolor lo tiró al suelo, retorciéndose en una posición fetal, intentando ahuyentar los monstruos que lo perseguían en sus peores pesadillas. No lo consiguió. Lloró hasta quedarse sin lágrimas, se rió hasta que le dolió la mandíbula, sufrió tal pánico que pensó que no sobreviviría y tanta furia que, de ser por él, habría destrozado aquella habitación.
-Supongo que siempre estaremos solos -susurró una voz en su voz, y él asintió. De pronto, sonrió.


* Ficha sobre el paciente.

Nombre: Harry 
Apellidos: desconocido
Edad: 17
Lugar de residencia: desconocido
Nombre del padre, ocupación, edad: desconocido.
Nombre de la madre, ocupación, edad: desconocido.
Enfermedades que presenta: esquizofrenia, bipolaridad, depresión, seguimos haciéndole exámenes.
Medicación: calmantes, pastillas.
Adicional: camisa de fuerza, habitación acolchada, nadie sabe como ha llegado aquí, rehusa a hablarnos de manera lógica y/o coherente. 

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