miércoles, 26 de marzo de 2014

Lo siento.

Me rompí. Me mirabas con los ojos brillantes, en silencio; recuerdo verte sonreír a través de las lágrimas. Abriste la boca y susurraste algo, pero no conseguí distinguir las palabras. Te acercaste a mí, teniendo que agacharte, y me abrazaste con cuidado, como si mis grietas fuesen visibles y tú deseases arreglarme. Me negué a mirarte a los ojos, pero me obligaste a alzar la cara, reconociendo así las palabras que murmurabas. Me estabas perdonando.
Y me rompí en pedazos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario